En agosto de 2011 realicé un viaje organizado a Croacia donde recorreríamos las principales ciudades del país. En Dubrovnik pasé en total 3 días en los cuales da tiempo de sobra ver la ciudad al completo.
Llegamos al atardecer y mientras nos dirigíamos al Hotel Adria se podía ver como un sol rojizo empezaba a esconderse por el mar adriático. Al llegar al hotel, a pesar de tener casi todas unas espléndidas vistas, nos tocó una que daba a una grúa y un amasijo de rocas. Vaya mala suerte que tuvimos... por lo menos pudimos disfrutar de las vistas desde el comedor y desde la terraza del bar.
Nada más cenar, aprovechamos para bajar al casco viejo. El Hotel estaba a algo más de 2 kilómetros todo con subidas y bajadas así pues fuimos allí en taxi. En cuanto nos soltó, lo primero que me llamó la atención fueron las murallas que rodeaban todo el casco. Una auténtica fortaleza.
Accedimos dentro por la Puerta de Pile que daba acceso directo a la Gran fuente de Onofrio. Esta fuente de 16 caños abastecía antiguamente a la ciudad y hoy en día se puede seguir bebiendo agua potable de ella.
Continuamos por la calle principal, por donde antaño pasaba un canal y hoy se encuentra llena de bares y tiendas, hasta llegar a la torre del reloj. De ahí volvimos a cruzar por las murallas para terminar en el viejo puerto de la ciudad.
Tras esta primera visita rápida era el momento de tomar alguna copa por alguno de los clubs y pubs nocturnos de la ciudad. Son muy fácil de localizar. La mayoría de ellos están en calles perpendiculares a la calle principal.
Al día siguiente teníamos la visita guiada por el casco antiguo, en esta visita nos enseñaban:
Al mediodía, nos propusieron realizar un viajecito en barco que incluía la comida y la visita a alguna de las islas cercanas a la ciudad con la posibilidad de darnos un chapuzón. Así que aceptamos y me bañé por primera vez en aguas adriáticas. Con esto finalizaba el día y fuimos al hotel a descansar, puesto que al día siguiente abandonábamos la ciudad.
Nuestro último día de este maravilloso viaje era de nuevo en Dubrovnik. Como llegamos por la noche, estuvimos de nuevo el hotel Adria. Esta vez sí que nos dieron una habitación con vistas a la bahía de Lapad. Disfruté mucho haciendo fotos desde la terraza el bonito atardecer que nos brindaba.
Al día siguiente y último, teníamos totalmente libre para hacer lo que quisiéramos. Algunos aprovecharon para hacerse los kilómetros y kilómetros de murallas. Nosotros, debido al fuerte sol que golpeaba, decidimos tomarnos el día más de relax. Primero se hicieron las pertinentes compras de souvenirs y posteriormente fuimos a comernos una buena mariscada en la calle Prijeko.
Tras esto, nos dirigimos hacía un lugar que nos habían recomendado para tomar alguna copa. Se llama Cafe Buza y se encuentra en un acantilado junto a las murallas. No es nada fácil de encontrarlo. El precio está algo más elevado que en el resto de sitios de copas de la ciudad, pero sin duda, las maravillosas vistas que tiene lo compensa todo.
Con esto finalizaba nuestro viaje. La mejor manera de conocer Dubrovnik es callejear sus preciosas calles del casco antiguo. Ahora ya entiendo porque le llaman "la perla del adriático".
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